La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa. Durante los últimos años nos hemos acostumbrado a utilizar herramientas capaces de responder preguntas, generar imágenes, escribir textos o ayudarnos a programar. Sin embargo, en 2026 la tendencia tecnológica que está ganando protagonismo va un paso más allá: los agentes de inteligencia artificial capaces de realizar tareas de manera autónoma.
La diferencia puede parecer pequeña, pero supone un cambio importante. En lugar de limitarse a decirnos cómo hacer algo, estas herramientas empiezan a poder hacerlo directamente por nosotros.
¿Qué es exactamente un agente de inteligencia artificial?
Un agente de IA es un sistema capaz de recibir un objetivo, analizar qué pasos necesita realizar y utilizar diferentes herramientas para intentar completarlo.
Un chatbot tradicional puede explicarte cómo organizar un viaje. Un agente de inteligencia artificial, en cambio, puede llegar a investigar vuelos, comparar alternativas, consultar hoteles, rellenar formularios y preparar parte de la reserva.
La clave está en pasar de una inteligencia artificial que simplemente responde a otra que también puede actuar.
Y las grandes empresas tecnológicas están avanzando rápidamente en esta dirección.
OpenAI apuesta por agentes autónomos
Uno de los movimientos más recientes se produjo a finales de septiembre de 2026. OpenAI presentó Dots, una nueva generación de agentes de inteligencia artificial orientados especialmente al trabajo y a las empresas.
Estos agentes están diseñados para continuar trabajando sobre determinados objetivos y conectarse con distintas aplicaciones utilizadas habitualmente en entornos profesionales. Pueden participar en flujos de trabajo relacionados con programación, creación de contenidos, gestión de proyectos o colaboración empresarial. Reuters
El concepto supone una evolución importante respecto al funcionamiento tradicional de los asistentes de IA: el usuario define lo que necesita y el sistema intenta gestionar varios de los pasos necesarios para conseguirlo.
Google también quiere que la IA navegue por Internet
Google está desarrollando una estrategia similar alrededor de Chrome.
Su sistema Gemini puede trabajar directamente con el contenido de las páginas abiertas en el navegador, resumir información y comparar contenidos entre diferentes pestañas. Google también ha comenzado a incorporar funciones denominadas auto browse, mediante las cuales la IA puede realizar determinadas tareas de navegación con autorización del usuario. blog.google
Por ejemplo, el sistema puede ayudar a investigar vuelos, gestionar determinadas tareas online o interactuar con servicios web.
Google mantiene controles adicionales para operaciones sensibles. En determinadas acciones, como aquellas relacionadas con pagos, el sistema devuelve el control al usuario para que confirme la operación. blog.google
Microsoft convierte Edge en un navegador capaz de actuar
Microsoft también está incorporando capacidades similares a Edge mediante Copilot.
Su función de navegación permite que la inteligencia artificial pueda hacer clic, escribir y desplazarse entre pestañas para realizar determinadas acciones dentro del navegador. El usuario puede observar lo que está haciendo y recuperar el control cuando quiera. Soporte de Microsoft
Esto anticipa un cambio importante en nuestra relación con Internet.
Hasta ahora hemos utilizado los navegadores para visitar páginas y realizar acciones manualmente. En el futuro podremos simplemente indicar un objetivo:
"Busca tres hoteles cerca del centro para este fin de semana, compara sus precios y prepara las mejores opciones."
El agente podría encargarse de buena parte del proceso.
De buscar información a delegar tareas
Durante décadas, utilizar Internet ha seguido aproximadamente el mismo proceso:
buscar → abrir páginas → comparar → decidir → ejecutar una acción.
Los agentes de inteligencia artificial intentan reducir buena parte de esos pasos.
El nuevo modelo podría convertirse en:
pedir → supervisar → confirmar.
Es probablemente una de las transformaciones más importantes que veremos en la forma de utilizar ordenadores y teléfonos móviles.
En lugar de aprender dónde está cada botón de una aplicación, el usuario simplemente podría explicar qué quiere conseguir.
¿Cómo puede afectar esta tecnología a las empresas?
Para las empresas, las posibilidades son especialmente interesantes.
Los agentes de IA podrían encargarse progresivamente de tareas como recopilar información, preparar documentos, analizar datos, organizar reuniones, gestionar determinados procesos administrativos o ayudar con tareas repetitivas de marketing y comunicación.
También estamos viendo una mayor integración entre los asistentes de IA y las herramientas que las empresas ya utilizan.
Google, por ejemplo, integra Gemini con servicios como Gmail, Calendar, Maps o YouTube desde Chrome en algunos mercados. blog.google
El objetivo es claro: que la inteligencia artificial deje de ser una herramienta independiente y pase a formar parte del flujo de trabajo diario.
El gran reto: seguridad y privacidad
Permitir que una inteligencia artificial pueda utilizar páginas web, cuentas o aplicaciones también introduce nuevos riesgos.
Uno de los más importantes es el denominado prompt injection, una técnica mediante la que contenido malicioso incluido en una página podría intentar manipular las instrucciones que recibe un agente.
Por este motivo, empresas como Google están desarrollando sistemas específicos para detectar este tipo de amenazas y solicitar confirmaciones antes de ejecutar determinadas acciones sensibles. blog.google
Cuanta más autonomía tengan estos sistemas, más importante será definir claramente qué pueden hacer sin autorización y qué acciones necesitan confirmación humana.
¿Desaparecerán las aplicaciones?
Probablemente no, al menos a corto plazo.
Pero sí podría cambiar considerablemente la forma en la que interactuamos con ellas.
Actualmente tenemos que aprender cómo funciona cada programa: dónde están los menús, qué botones debemos pulsar o qué formulario debemos completar.
Los agentes de IA podrían convertirse en una capa intermedia.
En lugar de aprender a utilizar diez aplicaciones diferentes, podríamos decir:
"Organiza las reuniones pendientes de esta semana y prepara un resumen de los correos relacionados con cada una."
El sistema se encargaría de coordinar las herramientas necesarias.
2026 puede ser el año de los agentes de IA
La inteligencia artificial generativa popularizó las conversaciones con máquinas. La siguiente fase parece centrarse en conseguir que esas máquinas puedan realizar tareas reales.
OpenAI, Google y Microsoft están desarrollando distintas aproximaciones al mismo concepto: asistentes capaces de navegar, utilizar herramientas y ejecutar acciones en nombre del usuario. Reuters
Todavía existen importantes desafíos relacionados con la seguridad, la privacidad, los errores y el grado de autonomía que debemos concederles.
Pero la dirección tecnológica parece clara.
La gran pregunta durante los próximos años probablemente dejará de ser:
"¿Qué puede responder una inteligencia artificial?"
para convertirse en otra mucho más interesante:
"¿Qué tareas puedo delegarle?"